| La concatedral
de San Pedro fue edificada sobre una antiguo monasterio agustino. En el siglo
XII es reedificada y elevada a colegiata. De esta
época es el hermoso claustro románico, originalmente de
planta cuadrada, que es lo más destacado del conjunto y
monumento nacional por sí mismo, que afortunadamente
sobrevivió a la reconstrucción llevada a cabo al
derrumbarse la colegiata original en 1520, aunque perdió
su sección meridional. Pese a ello conserva intacta toda
su pureza románica, donde hay visibles indicios de
cultura mudéjar. Las obras de reedificación corrieron a cargo del Maestro Juan Martínez Mutio hasta su fallecimiento en 1555. La iglesia se termina bajo el mecenazgo del Obispo Acosta, cuyo escudo queda esculpido en una columna en el año 1573. El campanario se concluyó en 1594. |
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La iglesia es
de planta salón de cinco naves, cubiertas por bóvedas
estrelladas que descansan sobre columnas cilíndricas. En el
interior del templo encontraremos interesantes retablos. El retablo mayor es obra de Francisco del
Río del siglo XVI. Lo más
destacado es un Cristo románico y un tríptico flamenco. En la portada sur, de estilo plateresco, se abre un arco de medio punto con arquivoltas y un alto friso, y está adornada con ricas labores de grutescos que cubren toda la portada excepto las albanegas. |
| Su parte más
significativa es el claustro románico, del que quedan
tres de sus lados. Todos los arcos son de medio punto con
guardapolvos de entrelazos en zigzag. Destaca la puerta de entrada y
ventanas de la antigua sala capitular de excepcional
elegancia, y las
decoraciones figurativas y geométricas de sus capiteles.
Fue elevada a concatedral, compartida con la de El Burgo de Osma, en 1953. |
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