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El templo actual
se levantó sobre otro anterior. Los restos más antiguos
de edificación, de estilo visigótico, corresponden al
siglo VIII y los encontramos en la Cripta
de San Antolín. Sobre ella, el rey
Sancho III de Navarra impulsó la construcción de un
templo románico, del que también quedan vestigios en la
misma cripta. La leyenda, representada en los
bajorrelieves platerescos de la escalera que baja a la
cripta desde el trascoro, dice que: "un
jabalí perseguido por don Sancho durante una cacería se
ocultó
en una gruta,
que resultó ser la abandonada cripta donde Wamba había
depositado las reliquias del mártir San Antolín. El rey
no pudo cobrarse la pieza porque su brazo quedó
paralizado cuando iba a dispararle una flecha". Tomado
como la advertencia de la voluntad del santo, prometió
erigir allí un templo si recuperaba la movilidad de su
brazo. El desarrollo de la ciudad y las necesidades del culto condicionaron una posterior ampliación comenzada en 1321, que determina su carácter fundamentalmente gótico, aunque las obras se prolongaron hasta el siglo XVI. Esto explica la paulatina modificación del estilo a medida que la fábrica va tomando altura, y la incorporación de elementos decorativos pertenecientes a etapas bien diferentes. Incluso el siglo XX, también dejó su aportación a través de la restauración llevada a cabo por el arquitecto Jerónimo Arroyo, que añadió una baranda decorativa como remate exterior del ábside y algunas gárgolas. |
| El interior de la
Catedral tiene planta de cruz latina, aunque la
ampliación del proyecto original en una segunda fase
determinó la inclusión de un segundo crucero, por lo
que el templo cuenta con cinco puertas. De entre ellas, la llamada de la Virgen o del Obispo es la más profusamente decorada. La última parte construida fue la sala Capitular y el claustro, de majestuosas proporciones. Son obra de Gil de Hontañón y actualmente albergan el museo Catedralicio. Al elevar la vista en el interior, sorprende la riqueza de las nervaduras de las bóvedas y el triforio, que se va embelleciendo a medida que se acerca al crucero. La diferencia de altura entre la nave central y las laterales permite la apertura de ventanales que aportan luminosidad al templo. |
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El coro tiene una
meritoria sillería del siglo XV y un órgano barroco. Se
encuentra cerrado por una reja realizada por Gaspar
Rodríguez en 1571. Sus laterales son obra de Diego de
Siloé e incluyen sendos altares decorados: el de la
izquierda representa al Salvador rodeado de los cuatro
evangelistas, y es de Vigarny, y el de la derecha tiene
imágenes de Juan de Ruesga. El trascoro es todo un
ejemplo de arte plateresco en piedra, realzado, además,
por el tríptico flamenco de Los
Dolores de la Virgen. |