Larra lo describió como "reducido, puerco y opaco". Mesonero dijo también algo parecido: "de todos los cafés existentes en Madrid por los años 1830 y 31, el más destartalado, sombrío y solitario era, sin duda alguna, el situado en la planta baja de la casita contigua al teatro del Príncipe".
Estas palabras, salidas de la pluma de Mesonero Romanos, son una muestra de la fama que tuvieron las tertulias del café de la calle Príncipe a finales del reinado de Fernando VII, obteniendo la preferencia de los jóvenes poetas, literatos, artistas y aficionados.. Es la época de la transición del absolutismo al liberalismo, del primer Romanticismo... No es difícil imaginar que los jóvenes escritores que lo frecuentaban decidieran bautizarlo El Parnasillo en honor al monte Parnaso.

Gran
Café de Gijón.- Paseo de Recoletos,
21
Chocolatería de San Ginés.-
Café Comercial.- Glorieta de Bilbao,
7

Café Acuarela.-
Calle Gravina, 10
Café del Nuncio.-



